PRESENTACIÓN

Los estudios filológicos sobre las lenguas paleohispánicas prerromanas (ibérico y celtibérico), desde los primeros desciframientos de la escritura (que no de la lengua) ensayados con éxito por D. Manuel Gómez Moreno hace casi un siglo en los epígrafes de las monedas, han permanecido estancados y sin progresos demasiado relevantes hasta la fecha, a excepción de algunos avances paleográficos puntuales en la sistematización y clasificación de signos y variantes silaboalfabéticas de los distintos signarios y sistemas de escritura. Pero los varios centenares de inscripciones disponibles, en especial las escritas en lengua ibérica, continúan sin ser entendidas, más allá de conjeturas indemostrables.

Las razones de este "estancamiento" son varias, y en el caso del ibérico es sobre todo haberse prescindido demasiado pronto del único instrumento lingüístico auxiliar que tenemos para abordarlas (la comparación con la lengua vasca antigua). Actualmente, y más por dilettanti y aficionados que por filólogos profesionales, se ha vuelto de nuevo a esa comparación, pero sin rigor filológico alguno que pueda dar resultados contrastables y científicamente seguros en las disparatadas "traducciones" que se proponen.

El problema de los textos celtibéricos es de otra índole, pues aunque los textos son -en líneas generales- mucho más comprensibles (también menos extensos y más uniformes), los excesos hipercientifistas de ciertos filólogos indoeuropeístas actuales están llevando también al colapso a estos estudios de lingüística celtohispánica.

Abordamos aquí estos problemas mediante la revisión exhaustiva y el estudio directo de estas inscripciones, comenzando por las escritas en la lengua (indoeuropea) de los celtíberos hispanos.


Cerámica numantina decorada con truchas
greca